sexualidad

Saber que se padece alguna enfermedad crónica, puede generar mucho estrés, afectando todas las esferas de la vida de una persona, incluyendo la sexual.

Algunas personas pueden tomar la decisión de no tener relaciones sexuales por miedo a que su enfermedad empeore o en caso de ser la pareja de una persona enferma, lo evitan por temor a hacerle daño a su ser querido.

Es importante que sepa que padecer una enfermedad crónica no debe ser sinónimo de abstinencia sexual. El tener sexo también implica tener cubierta una necesidad que tiene todo ser humano.

 

¿Cómo puede afectar una enfermedad crónica la vida sexual?

La sexualidad es un fenómeno complejo que depende de mecanismos neurológicos, vasculares, endócrinos, psicológicos, sociales y de la pareja.

Generalmente las alteraciones de la sexualidad tienden a ser multifactoriales.

Los factores físicos suelen derivarse de la propia enfermedad o del propio tratamiento (medicamentos o cirugías).

 medicamentos y sexualidad

 

Los factores psicológicos como la depresión, ansiedad o baja autoestima son consecuencia de la enfermedad de fondo.

 

ALTERACIONES SEXUALES EN CASOS ESPECIALES

Enfermedad renal crónica

Entre más avanzada está la enfermedad renal, hay mayor disfunción sexual, ya que hay una relación con el nivel de toxinas urémicas, la anemia, alteraciones hormonales (del eje hipotálamo-hipófisis-gonadal), alteraciones del metabolismo óseo mineral, los niveles de fósforo, albúmina sérica, la creatina, los medicamentos, así como el impacto psicológico de la enfermedad. En la enfermedad renal crónica puede haber cansancio, disminución del deseo sexual, cambios en el aliento y el olor corporal, alteraciones en la piel, cambios de peso, del vello facial o corporal, impotencia o disfunción eréctil, dificultad para alcanzar el orgasmo, cambios en el ciclo menstrual, resequedad vaginal,  disminución de la fertilidad principalmente en mujeres, afectando el cómo se sienten y se visualizan, haciéndolos sentir menos atractivos. Los niños afectados por enfermedad renal, generalmente son más pequeños que los niños de su misma edad, también se desarrollan sexualmente más lento.

 

Diabetes mellitus

La disfunción sexual es consecuencia del daño vascular, nervioso (microangiopatía, neuropatía diabética), que en sus etapas iniciales se puede manifestar como disfunción eréctil en los hombres (1 de cada 2 la tiene a los 10 años de padecer la diabetes) y en las mujeres dificultad para alcanzar el orgasmo, generalmente acompañado de  resequedad vaginal , por lo que suelen requerir mayor estimulación para alcanzar el orgasmo. Los medicamentos no se han asociado a disfunción sexual,  mas sí las otras enfermedades asociadas a la diabetes como hipertensión y enfermedad cardiovascular.

 

Hipertensión arterial

Padecen en mayor medida disfunciones sexuales, se asocia a las consecuencias de la propia enfermedad y los medicamentos que se emplean para tratarla.

 

Enfermedades del corazón

En varios estudios se ha visto que presentar disfunción eréctil es un marcador precoz de cardiopatía isquémica. Muchos pacientes tienen además otros factores de riesgo como diabetes, obesidad, hipertensión, alteración en las grasas malas en la sangre, tabaquismo. En un estudio extenso en personas que presentaron infarto del miocardio, Boone y Killey (1990) demostraron que hasta 4 de cada 10 tiene miedo de infartarse durante el acto sexual, 5 de cada 10 les disminuye el deseo sexual por efectos de la enfermedad o de los medicamentos, 1 de cada 4 prefiere la abstinencia por miedo a tener otra vez un infarto, 1 de cada 2 tiene relaciones con mucha menor frecuencia y 1 de cada 4 mantiene su actividad sexual previa. En el caso de las mujeres que tuvieron infarto, parece que afecta menos su vida sexual, aunque sí disminuye el deseo sexual.

 

Enfermedades genitourinarias

Tanto en hombres como en mujeres pueden afectar el funcionamiento sexual.

En las mujeres la vejiga caída o el prolapso uterino  suele generar mucha molestia, en mujeres puede haber dispareunia,  y aumenta la frecuencia de infecciones  de vías urinarias. A las mujeres que les quitan los ovarios ya sea por enfermedades benignas o malignas, se les produce una menopausia artificial, puede haber sensación de bochornos, cambios de humor, resequedad vaginal. A las mujeres que les practican histerectomía,  no se ha encontrado una diferencia en el deseo sexual, desempeño o capacidad de alcanzar un orgasmo. Sólo algunas muestran una baja autoestima en relación a la cicatriz como producto de la cirugía.  En el caso de enfermedades malignas puede haber disfunción sexual en relación al impacto psicológico del diagnóstico y los tratamientos implementados.

En el caso de los hombres, la orquiectomía bilateral (castración o extirpación de los testículos) afecta psicológicamente, producirá esterilidad y la baja de andrógenos puede ocasionar pérdida del deseo sexual e impotencia.

En el caso del cáncer de próstata,  que suele emplear cirugía, radioterapia, medicamentos u hormonas que suelen producir una castración química, se alteran la respuesta sexual y muchos pueden presentar disfunción eréctil. En el caso de la cirugía de próstata (resección transuretral o RTUP), puede ocasionar una eyaculación retrógrada, es decir en lugar de que el semen salga por el pene, se puede ir a la vejiga.

 

Cáncer

Los medicamentos de quimioterapia suelen ocasionar síntomas como cansancio, vómito, caída de cabello, falta de apetito, algunos pacientes se deben someter a cirugías extensas, que pueden dejar daño neurológico, vascular, castración química o suprimir hormonas principalmente sexuales, que tienen un impacto en la autoimagen corporal, se sienten poco deseables, se altera el funcionamiento sexual, generando baja autoestima, depresión y ansiedad. Tanto en hombres y mujeres muchos presentan falta de deseo sexual, disfunción eréctil en los hombres y dolor a la penetración o dispareunia en la mujer.



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ALGUNOS CONSEJOS PARA MEJORAR LA VIDA SEXUAL

La información del proceso debe incluir al compañero o compañera sexual.

Hay que planear el contacto sexual para la hora del día que tiene más energía, asegúrese de estar descansado y relajado.

Espere por lo menos 2 horas después de comer antes de tener sexo.

Si necesita tomar medicinas para el dolor, tómelo 30 minutos antes de la actividad sexual.

No fumar ni ingerir bebidas alcohólicas.

La mayoría de personas con enfermedad renal crónica pueden disfrutar una vida sexual activa. Después de la diálisis 1 de cada 3 mejora sus molestias. El tener relaciones con enfermedad renal crónica o trasplante renal no causa la muerte, no daña el acceso de diálisis o el riñón trasplantado. Solamente hay que tener cuidado de no presionar la fístula, traccionar el catéter peritoneal o de hemodiálisis o evitar cualquier acción que cause dolor. Después del trasplante 1 de cada 2 suelen recuperar el grado de sexualidad previo, deberá darte luz verde tu médico para reiniciar tu vida sexual y esperar a que la herida haya cicatrizado. Los padres de niños con enfermedad renal crónica deben  hablar abiertamente con sus hijos acerca de los problemas físicos, emocionales y sexuales, con la finalidad de construir una buena autoestima.

Reanudar el coito debe ser un proceso individualizado, en el caso de cirugía genital se recomienda hasta después de 6 semanas.

En el caso de dispareunia valorar la utilización de geles lubricantes o estrógenos locales.

En el caso de antecedente de infarto, las relaciones sexuales pueden iniciarse a las 4 semanas, y se debe evitar actividad sexual después de comidas copiosas, tomar alcohol o estar cansado. La rehabilitación cardiaca deberá ser indicada por su Cardiólogo.

En el caso de personas con diabetes, se sugiere un adecuado control de la enfermedad por su médico familiar o Endocrinólogo, se tendrá que monitorizar la hemoglobina glucosilada, manteniéndola entre 6-6.5%. No fumar, ni ingerir alcohol.

Para los que usan sondas transuretrales, los hombres pueden doblar la sonda a lo largo del pene y colocarse un preservativo con lubricante encima. En la mujer la sonda la puede separar lateralmente para permitir la penetración y usar también gel lubricante.

Aunque la enfermedad crónica pueda condicionar de algún modo el mantenimiento de relaciones sexuales, ello no quiere decir que las impida. El enfermo crónico debe aprender a vivir con su enfermedad y adaptarse. Lo más importante es la comunicación con la pareja, que ella o él sepan cómo se siente y puedan así ayudarle, cambiando los hábitos, motivándose, apoyándose y adaptando la vida de pareja a las nuevas circunstancias impuestas por la enfermedad crónica. Ayudará mucho mantener una actitud cariñosa incluso si no existe el deseo sexual, pues no hay que olvidar que éste puede surgir en cualquier momento y llevar a la excitación.

En cuanto a las relaciones sexuales, la comunicación es igualmente importante: saber lo que le gusta a cada uno y cómo se siente más cómodo. Buscar diferentes posiciones y modos de exitación. Usar geles lubricantes cuando pueda haber dolor al coito.

Es importante que lleve una buena comunicación con su médico, ya que puede ayudarlo, a atender otros problemas que puedan influir (como depresión, ansiedad), cambiar alguno de los medicamentos que están afectando  su vida sexual o iniciar algún medicamento para la disfunción eréctil o apoyo por otros especialistas como Psicología, Psiquiatría. Algunas veces los médicos nos enfocamos en la  enfermedad de fondo, y nos olvidamos de preguntarle acerca de otros aspectos importantes de su vida como el sexo. Quizás sea usted quien tenga que mencionar el tema.

 

Cualquier duda consulte a su médico.

 

Cuidarse es el hábito más saludable.

frase

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