cuidando

Las enfermedades crónicas son un problema que día a día, afectan a más personas, teniendo un impacto negativo tanto en el enfermo como en su familia. El paciente generalmente depende de otras personas para realizar sus actividades afectando sin querer la calidad de vida de quienes lo rodean, en especial de quienes les brindan cuidado.
El cuidador tiene que modificar su estilo de vida en función de su paciente enfermo, consumiéndole tiempo, condicionando síntomas emocionales, psicológicos y físicos que desencadenan el síndrome del cuidador.
Cuidar a otra persona implica dedicación, responsabilidad, sentimiento de obligación de dar apoyo, pérdida de la libertad, repercutiendo lo anterior en su propia salud.

¿Quiénes son los cuidadores?


Generalmente la propia familia, en especial las mujeres, que tienen que combinar el cuidado con las responsabilidades del hogar.

¿Cuáles son los datos que pueden orientar a que el cuidador se está colapsando?
Diversos estudios han mostrado que las cuidadoras mujeres experimentan más síntomas depresivos que los cuidadores hombres. También presentan bajo rendimiento, cansancio, trastornos del sueño, dolor de cabeza, dolor de espalda, se ha encontrado una mayor frecuencia de demencia, ansiedad, depresión, sentimientos de miedo e inseguridad producidos por la preocupación que genera el estado de salud del paciente y por el temor a la progresión de la enfermedad, alterando gradualmente su conducta, conduciendo a la marginación del plano social y familiar.

¿Y cuál es la importancia?


Que en momentos difíciles, ellos pueden no tener de quién apoyarse. Por ejemplo cuando alguien en la familia se enferma al principio todos están al pendiente, luego poco a poco le van dejando toda la responsabilidad al cuidador. Les voy a poner un ejemplo yo que me dedico a ver pacientes nefrópatas: el cuidador tiene que hacer cambios en su vida desde que diagnostican a su familiar, hay que tomar el curso de diálisis que dura 5 días, algunos hasta renuncian a su trabajo, eso los hace depender económicamente de alguien más, luego acompañan a su paciente a las múltiples hospitalizaciones, a sus consultas, en casa a dializarlo 4 veces al día, siendo a la larga esclavizante, darles el arsenal de medicamentos, prepararles la estricta dieta especial que se les indica, medirles los líquidos, checar su tensión arterial, su glucosa, que hay que llevarlo a urgencias porque se puso mal, que se tiene que hospitalizar varios días y luego no hay nadie más que se quede, hay gente que a parte ya tenían otro enfermo crónico en casa o que no tienen quién les cuide a sus hijos, etc., etc., etc.



¿Cómo se les puede ayudar?


Desafortunadamente no existen programas de intervención dirigidos a cuidar la salud del cuidador, idealmente grupos de apoyo o atención psicológica, solamente para quien lo pueda pagar, por lo que espero que esto llegue a la mayor cantidad de personas que se pueda, para tratar de entender el gran peso que tienen sobre sus hombros estos individuos y estimule a otros familiares a involucrarse no sólo monetariamente con el cuidado de su paciente, comprender que a veces las malas contestaciones o modos del cuidador quizá son producto del estrés; no marginarlo, por ejemplo, va a haber una reunión familiar y ya nadie [email protected] invita porque se la pasa cuidando a su [email protected] o a su [email protected] o a su padre o madre porque parece que nunca tiene tiempo…
Llamarlo más seguido siquiera para que se pueda desahogar, con un interés genuino y ganar poco a poco su confianza… siendo realista si a uno le dicen ¿cómo estás? Y suponiendo que uno está triste, no le dice la verdad a cualquiera, solamente a las personas en quienes confiamos tendemos a abrirnos. Hay veces que sólo queremos ser escuchados.
La misma enfermedad también puede frustrar a los pacientes, lo que puede conllevar violencia psicológica en la relación con sus familiares. Me ha tocado ver hijos que tratan mal a sus padres porque los culpan de su enfermedad y eso no se vale, esto va desintegrando a la familia, los va alejando y crea un círculo de violencia que es difícil de romper. Hay señoras que me dicen “yo le hago sus verduras, le mido el agua y él se sale a tomarse su coca y comer garnachas (comida chatarra), créanme que esto puede llegar a ser muy desgastante. Es esperado que el paciente pase por un proceso de duelo que en algunos casos se puede tornar patológico no enfrentando de la mejor manera su enfermedad.
Ahora, si tú eres paciente y notas que tu cuidador tiene algunos de los síntomas que antes mencioné, tal vez ahora te toca ayudarlo a ti, ejemplo, si tienes las posibilidades de dializarte solo, o tomarte la medicina sin que anden tras de ti, o que te tengan que estar insistiendo con llevar la dieta, o que no te excedas con el agua, hazlo, el problema es que estas conductas son tan graduales que luego son difíciles de identificar. En otras ocasiones el cuidador tiene que hablar, ya saben “quien no habla Dios no lo escucha”, es importante que manifieste sus malestares, muchas veces no lo hacen “para no mortificar aún más a su paciente enfermo”, pero si está en posibilidades de externarlo, no lo dude. Si está enfermo también el cuidador que no se descuide, hay veces que el cuidador sorpresivamente se muere antes que el enfermo por dejar a un lado sus propios problemas de salud. Fomentar la cultura del chequeo médico periódico, no esperemos ir al médico sólo cuando nos sintamos mal.
Finalmente espero que algún día el gobierno cree políticas de protección para quien cuida de un enfermo.
Cualquier duda consulte a su médico.
Cuidarse es el hábito más saludable.

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